Balneario de Alange

El balneario original fue construido por los romanos en el siglo tercero, pero han de transcurrir largos siglos de decadencia y abandono hasta que en el XIX se recupera su uso. Se acomete entonces la rehabilitación del balneario romano, del que han llegado hasta nuestros días dos termas circulares techadas en cúpula declaradas monumento nacional. Al mismo tiempo, se emprende la construcción de nuevas instalaciones que se integran en la estructura primitiva, piscinas sobre el manantial, dependencias con bañeras de mármol y galerías de duchas a las que se accede a través de soleados patios y paseos de grandes árboles.

El siglo XX es testigo de profundos vaivenes en la historia de los balnearios, que disfrutan en los años veinte de su época de máximo esplendor para después caer en el olvido en los años setenta. A finales de siglo se asiste al progresivo auge de una cultura termal que ha permitido reanudar un proyecto cuyo objetivo primordial es proporcionar atención a la salud y el bienestar integrando terapias tradicionales y tratamientos complementarios, piscinas de hidromasaje, salas de inhalaciones, baño turco y salas de masajes y tratamientos de estética.

Tipos de Aguas:
El agua de Alange procede de un manantial minero-medicinal con un caudal de 5 litros/segundo y a una temperatura de 28º. Se origina en capas muy profundas de la tierra, enriqueciéndose en su ascenso de energía alfa (radón 222 y 226) y minerales como el litio, carbonatos y bicarbonatos de sodio, magnesio y calcio, lo que la sitúa entre las pocas de Europa especialmente indicada para el sistema nervioso. Su particular composición permite que, siguiendo los tratamientos y prescripciones de los médicos especialistas, también se obtengan beneficios en afecciones del aparato locomotor y cardio-respiratorio, ginecopatías y alergias.